domingo, 13 de agosto de 2017

Pequeños desastres

A veces suceden casualidades, que no se sabe bien porqué, pero así ocurre; si la semana pasada escribía sobre la recuperación de árboles que había realizado, esta semana, cuando llegué al huerto, me encontré con que una de las higueras había caído totalmente al suelo:
Hace unos años, y al igual que ahora, tras una tormenta, ya se cayó, pero entonces era muy pequeña y fue una tarea muy sencilla la recuperación; bastó con clavar una madera junto al tronco, enderezarla y atarla a la madera que hizo de guía. Pero en esta ocasión, la tarea se presentaba mucho más difícil y delicada por el tamaño que ya tiene. Recordé que tenía una viga de madera, que en su momento se retiraría y con el tamaño, me podía servir para apuntalarlo y de esa manera que fuera recuperándose.
Corté un trozo lo suficientemente largo como para sostener el tronco, y con mucho cuidado lo levanté del suelo y apoyándolo con la viga que había cortado, al menos quedó en pie y en una posición adecuada:
Una vez que conseguí ponerlo vertical y debidamente apuntalado, cubrí el tronco con tierra, para que se endureciera sobre las raíces y así conseguir un mejor asentamiento de las mismas:
No se si esta será la mejor solución, pero si que fue la única que se me ocurrió, y sobre todo la única que pude hacer yo solo, sin ayuda de nadie; de esta forma no se si el árbol se salvará, pero al menos me quedará la seguridad de que lo intenté lo mejor que pude. 
Espero que con los almendros que planté esta primavera y que ya van teniendo un precioso aspecto no me suceda nada parecido:

domingo, 6 de agosto de 2017

Recuperación de árboles

En principio quería hoy comentar que el pasado dos de agosto, era el día en que la humanidad habrá agotado su "presupuesto ecológico", es decir, que ese día habremos consumido todo lo que la naturaleza podría recuperar en un año, lo que equivale a decir que lo que consumamos de hoy en adelante es a "crédito" del próximo año. 
Es un tema mucho más preocupante de lo que en principio podamos creer, mucho más todavía que el cambio climático u otros problemas graves que afectan a toda la humanidad, ya que si talamos más árboles de los que se puedan regenerar, derrochamos más agua de la que se puede reciclar, en fin, si destruimos más de lo que la naturaleza puede regenerar, en muy poco tiempo nos veremos abocados a un desastre de alcance imprevisible.
No es que pretenda escurrir el bulto, ni esconder la cabeza en tierra como los avestruces, pero no quiero comentar más el tema, ya que desde un principio he pretendido que este blog sea totalmente optimista, y además creo que la mayoría de humanos hacemos lo que podemos en este sentido.
De hecho, voy a comentar lo que hago para recuperar árboles.
Cuando empecé a tratar de recuperar el huerto, todos los naranjos que tenía plantados mi padre habían muerto, otros árboles estaban en franca decadencia y de hecho muchos se secaron. Otros, los he tenido que cortar porque habían crecido salvajemente en sitios que hacían peligrar otras cosas. Pero en cambio, una buena manera de podar las ramas viejas y secas, limpiar por dentro para que circule el aire entre las ramas, me ha permitido recuperar algunos ciruelos, por ejemplo:
Esta primera imagen, muestra un ciruelo que hace tres años, cogí solo 4 frutos, sin exagerar ni mentir, solo 4 frutos; la imagen que tenía el pobre era deprimente; sin embargo, este año me he hinchado de comer ciruelos de esta variedad, ya que es el único que tengo de estos que son de piel negra y carne amarilla. Otro ciruelo, que lleva un buen camino en su recuperación es este:
Hace muy poco tiempo solo tenía tres ramitas, medio resecas y encima justo sobre el margen, lo que me impedía recoger los pocos ciruelos quedaba; hoy va cogiendo forma, y tamaño en su copa. Por no hablar de los olivos, que algunos parecían cipreses, sin ramas por bajo y altísimos, y hoy van teniendo forma de árbol como toca. Pero particularmente estoy contento de esta palmera:
Hará como tres años que me la encontré en una maceta junto a un basurero, medio seca y con las hojas muy pequeñas y pinchaban mucho; solo con tierra y agua a tiempo, habrá crecido como unos 20 centímetros de tronco, y las palmas son bastante más grandes. La he podado esta misma semana, a fin de que las nuevas hojas crezcan mucho más. Su crecimiento es muy lento, pero constante, cosa que no sucede con esta higuera:
Originalmente, cuando me la dieron hace 3 años, medía unos 30/40 cms de altura; hoy supera con creces los dos metros; tiene un montón de ramas, y da muchos frutos:
Además, la limpieza de ramas en los granados, permite que hoy tengan estos frutos:
Cuidar los árboles es mi granito de arena en la conservación de la naturaleza; poco a poco estoy recuperando este trozo de terreno: al no tener intenciones económicas, me puedo permitir el hacerlo puramente por el deseo de tener los árboles en condiciones; uno de los principales problemas que está atravesando la naturaleza es precisamente el afán económico, sobre todo de las multinacionales, que no tienen ningún inconveniente en destruir lo que haga falta para convertirlo en dinero. Simplemente con que cada uno de los humanos plantáramos un árbol, creo yo, que evitaríamos una gran parte del problema que comentaba al principio, ya que le proporcionaríamos una ayuda extra a la naturaleza.
Y para acabar el tema hoy, quiero poner unas fotografías de la huerta de Valencia, tomadas justo al otro lado de la carretera que pasa junto a la ciudad de las Artes y las Ciencias, separando solo unos metros la modernidad y el cemento de esta estructura (preciosa, por cierto, pero totalmente artificial) de una forma de vida que aunque no lo parezca, es de hoy en día:






domingo, 30 de julio de 2017

Quitando hierbas

Ahora, con todo el calor que está cayendo, estoy aprovechando que las plantas que tengo ahora plantadas exigen pocos cuidados, ya que están prácticamente todas en el momento de la recolección, incluyendo ya las higueras, que ya he podido recoger las primeras:

Los tomates este año no está dando el resultado esperado, ya que están dando muy pocos frutos y les cuesta bastante madurar; a esto, hay que añadir un problema adicional provocado por el calor excesivo que estamos teniendo; consiste en que empiezan a secarse poco a poco y se van consumiendo, incluso antes de madurar:
Lo malo de este problema es que no existe solución, ya que es el exceso de insolación lo que lo produce, y me ha fastidiado más de la mitad de la producción de tomates de pera; al menos las otras variedades, aunque muy poco comparado con otros años, van saliendo.
La limpieza de hierbas exhaustiva que estoy realizando, no impide que también limpie algunas zonas que están cultivadas, pero que al no dedicarles el tiempo necesario y descuidarme un poco, llegan a tapar las plantas, como me había ocurrido con estos pimientos:
Aunque la limpieza de que estoy realizando, de la que ya he puesto alguna que otra imagen, produce efectos  incluso llamativos, como cuando limpié este granado, del que se puede ver la imagen "antes-después":

Otra zona que he dejado limpia es el trozo donde tenia los cardos y las alcachofas, donde también tengo la hierbabuena, que al limpiarla algo hace unos días, ha quedado espectacular, pero también ha quedado perfectamente limpio el terreno, para en unos pocos días, partir los troncos de los cardos y volver a replantarlos:

Una de las cosas que suceden cuando limpias, es que ves la fauna que no es habitual; en este caso, me alegré de ver este hermoso ejemplar de araña tigre, que había llegado a creer que había desaparecido del entorno, porque el año pasado no vi ninguna, y no es bueno que desaparezcan elementos del ecosistema:

domingo, 23 de julio de 2017

Calor y color en verano

Mucho es el calor que estamos teniendo este verano, y la canícula todavía no ha llegado, lo que quiere decir que todavía puede se más fuerte; una calor que de momento, ya ha conseguido destruir la rúcula y los rabanitos, que tenían un aspecto muy bueno hasta que han empezado a secarse las hojas y prácticamente han desaparecido. Apenas he tenido el tiempo justo para poder probarlos, porque ha sido muy rápido, casi como si lo hubiera quemado. Tal vez, en otras épocas, con otra forma de regar, se hubieran podido salvar. Me refiero al riego "a manta", una práctica que hace ya algunos años ha caído en desuso, pero que todavía la utilizan algunos:
Esta mañana he podido ver esta escena, que me ha traído muchos recuerdos de cuando, junto a mi padre, regabamos el huerto de naranjos igual que en la fotografía; además, en días como los que estamos pasando ahora era una verdadera delicia poner los pies descalzos en la acequia que traía el agua mientras cerrabamos el paso por la misma para desviarla hacia el huerto. Ahora, se ahorra mucha más agua, pero a mi me encantaba mucho el ritual del riego a manta.
De todas formas, también funciona esta forma de regar, y proporciona los colores del verano, que son el verde, en general de todas las plantas, pero el amarillo de los melones ya empieza a aparecer:
Aunque el color más llamativo de mi huerto en verano es, como no, el rojo de los tomates, tanto en la mata:
como cuando los recojo y los pongo en la caja:
Ciertamente hace mucha ilusión poder recoger, no solo los tomates, sino las berenjenas, los pepinos, los pimientos, y las cebollas, aunque para poder cogerlas todavía les falta algo de tiempo:
Otra fruta de color rojo, pero que, enlazando con lo que comentaba al principio, este año no las estoy probando, porque el calor no las está dejando vivir ni crecer con normalidad
Y para finalizar por esta semana, ya que hablo de colores, el blanco, como tal es muy bonito, y estas son las flores de las judías: